Más ideas de Ana
Muchas veces las cosas malas arrastran detrás de ellas cosas buenas. A veces necesitamos complicarnos la vida para poder simplificarla más tarde.

Ningún matrimonio feliz se forjó sin obstáculos, ningún sacerdote se hizo santo sin tiempos difíciles, ninguna mujer se hace Madre sin cargar las cruces del hijo y ningún hombre puede llamarse amigo sin antes haber perdonado de corazón.

Sillas comedor

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